Eliminación de anclajes y tornillos

Eliminación de anclajes y tornillos

Es muy frecuente que en los centros logísticos, en almacenes o plantas fabriles, haya maquinaria e instalaciones que requieran un anclaje firme, tanto a muros como al suelo.

Hay veces en que por diversas razones (obsolescencia de la maquinaria, una de ellas) deben realizarse cambios que impliquen desmontajes. Al realizar las desinstalaciones, con frecuencia se dan roturas de los anclajes o, por el simple hecho de quitarlos, quedan agujeros y áreas que deben ser selladas.

Las naves industriales normalmente son muy extensas, e incorporan anclajes, tornillos y herrajes para la sujeción de grandes estanterías y otras instalaciones: maquinaria pesada, ligera... elementos que deberán ser retirados cuando sea necesario, siempre bajo la supervisión de profesionales y provocando los menores daños posibles al pavimento.

Los anclajes y tornillos cumplen funciones de seguridad, por ejemplo, en cuanto a los movimientos sísmicos.

A pesar de que se trate de pequeños movimientos imperceptibles para las personas, los sismos pueden causar auténticos destrozos; es el caso de grandes estanterías o estructuras de estantes elevados a grandes alturas. De no estar correctamente anclados, una pequeña vibración podría hacer que todo el material se viniera abajo.

Una de las cuestiones que hay que tener presentes cuando se trabaja con vehículos y maquinaria móvil, es la estabilidad del suelo. No deben estar presentes salientes de ningún tipo. Al retirar ineficazmente algunos anclajes, el suelo se degrada o presenta partes de tornillos sobresaliendo, lo que resulta un peligro evidente ante posibles caídas.

Es por esta razón que, cuando nos disponemos a rehabilitar una nave industrial o una fábrica, uno de los trabajos que hay que realizar con anterioridad a la colocación del hormigón impreso, es la desinstalación de todos aquellos anclajes y tornillos que quedan en el suelo o bordes del solado.

La labor de extraer estas piezas no es precisamente fácil, pues si nos decidimos por la fuerza podemos causar destrozos mayores, con lo que el coste de la reparación será mayor.

Hay que evitar mayores deterioros que los que ya se dan, por esta razón hay que servirse de especialistas para obtener una extracción de los tornillos y anclajes que no comprometa en suelo.

Una vez se hayan sacado los herrajes, anclajes y tornillos correspondientes, habrá que sellar los huecos o proceder a la aplicación de una base sobre la que se aplicará el cemento pulido o BECOSAN. Los operarios deben realizar las tareas con todo cuidado para que no se noten los retoques.

Hay que indicar que, en cualquier suelo de hormigón continuo, es necesario acabar bien los trabajos y no dejar parte para luego retocar. Los retoques y parches en este tipo de suelos suelen notarse, a no ser que estén aplicados por auténticos profesionales.

En cuanto a los acabados que proporcionamos después de haber reparado las instalaciones, existen terminaciones en mate, brillante y satinado. Nuestro equipo, además, ofrece una garantía antipolvo de 10 años.

Cuando haya que realizar pavimentaciones de hormigón pulido, uno de los hechos más importantes a tener en cuenta es la propensión del suelo a soltar polvo, que no es otra cosa que partículas del cemento cada vez más finas y cada vez más presentes en el ambiente.

Este problema suele darse en suelos de hormigón pulido que no han sido tratados con los últimos avances en cuanto a sellado de suelos. Estamos hablando del BECOSAN, un sistema para suelos continuos en el que lo más importante es la capa superficial y la unión de la sustancia con la base de hormigón.

Se crea así un material de gran resistencia a la tracción y abrasión, un suelo que es impermeable al agua y a la caída de líquidos agresivos. En cuanto a los posibles huecos o fallas que puedan haber quedado tras las tareas de desmontaje de anclajes y tornillos, la humedad o el rozamiento provocarán que los rotos se hagan cada vez más grandes.

INFORMACIÓN Y PRESUPUESTO ON-LINE